Ábside semicircular de la Iglesia de Santa María Magdalena de Garciotum, con la torre al fondo. Foto: Malopez 21 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), redimensionada.

Monumentos y lugares de interés de Garciotum

Iglesia parroquial de Santa María Magdalena

Es el principal monumento del pueblo. Se trata de un templo de estilo gótico-renacentista de finales del siglo XV, construido en mampostería. La torre, de sillería y ladrillo, es posterior, del siglo XVII.

La iglesia tiene una sola nave y ábside semicircular. En su interior destacan los capiteles decorados con motivos vegetales, humanos y animales. Acoge a la patrona del pueblo, Santa María Magdalena, y al Cristo de la Luz.

Fachada principal de la Iglesia de Santa María Magdalena de Garciotum, con la torre, la portada y la plaza
Fachada principal de la iglesia. Foto: Malopez 21 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), redimensionada.

Historia del edificio

La construcción comenzó en torno a la década de 1480, cuando Garciotum todavía dependía en lo religioso de Castillo de Bayuela. A veces se ha dicho que es de origen románico, pero la documentación la sitúa a finales de la Edad Media.

Los muros son en su mayor parte de mampostería, con algunas piezas de sillar. La nave se reparte en tres tramos separados por arcos diafragma, la cabecera es semicircular y el coro queda a los pies; la sacristía, orientada al sur, se cubre con una sencilla bóveda de crucería. Lo más singular es la portada principal, un arco de medio punto dentro de un alfiz adornado con bolas, propio de la época de los Reyes Católicos, con motivos de hoja de cardo, y los capiteles que sostienen los arcos, decorados con vegetación y escenas.

Ábside semicircular de la Iglesia de Santa María Magdalena de Garciotum, con la torre al fondo
Ábside semicircular de la iglesia. Foto: Malopez 21 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), redimensionada.

El templo perdió casi todo su patrimonio mueble: las imágenes y el archivo parroquial se quemaron en 1936, al comienzo de la Guerra Civil, y los retablos que se salvaron desaparecieron en los años setenta. Entre lo perdido estaba el retablo de Nuestra Señora del Rosario, que el dorador talaverano Juan de Soria doró en 1670, junto con una imagen de San Benito.

La torre

Torre de ladrillo y sillares de la Iglesia de Santa María Magdalena de Garciotum, con el reloj y el cuerpo de campanas
La torre, construida entre 1674 y 1675. Foto: Malopez 21 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), redimensionada.

La torre actual sustituyó a otra más antigua, situada sobre la sacristía, que en 1673 amenazaba con hundirse. Ese año el maestro de obras Juan Rico, vecino de Talavera de la Reina, reconoció el edificio y fijó las condiciones de la nueva torre: debía levantarse en la esquina suroeste, pegada al muro de la iglesia pero sin cargar sobre él. La obra se adjudicó a los canteros Francisco Botello y Claudio Andrés, de El Escorial, que la construyeron entre 1674 y 1675.

Aunque el último acuerdo preveía que el cuerpo de campanas fuera de cantería, se remató en ladrillo. El autor del estudio apunta que probablemente se hizo así para terminarla a tiempo para la fiesta de la Magdalena, el 22 de julio de 1675.

Fuente: David Gutiérrez Pulido, «Intervención de los artistas talaveranos Juan de Soria, dorador, y Juan Rico, maestro de obras, en la iglesia de Garciotum (Toledo)», Alcalibe. Revista del Centro Asociado de la UNED Talavera de la Reina, n.º 10, 2011. Artículo en abierto en la web de la revista (PDF, se abre en una pestaña nueva).

Ermita de la Purísima Concepción

Pequeña ermita de planta rectangular, con un solo espacio interior y pórtico adintelado a la entrada. Sobre su acceso se conserva una inscripción que recuerda su reconstrucción en 1853, siendo cura D. Baltasar Portilla. Junto a ella hay un abrevadero.

Ermita de la Purísima Concepción, con su pórtico de color ocre y la inscripción sobre la reconstrucción de 1853
Ermita de la Purísima Concepción. Foto: Malopez 21 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), redimensionada.

Canto Amarillo

Es la piedra más representativa de Garciotum, conocida por su característico color amarillento. En torno a ella circulan historias populares de tesoros escondidos.

El Canto Amarillo: gran roca de granito con manchas amarillas y anaranjadas de líquenes y buitres posados en lo alto, rodeada de encinas y matorral
El Canto Amarillo, con buitres posados en lo alto.

Olivar centenario y Pozo de la Ballena

Junto al pueblo se conserva un olivar de 358 árboles, algunos con varios siglos de vida, que los vecinos cuidan desde hace generaciones. A su lado está el abrevadero del Pozo de la Ballena, con su curiosa historia. Descubre el recorrido y sus curiosidades en la página de El Olivar de Garciotum.

Olivos centenarios de troncos retorcidos en el Olivar de Garciotum, con hierba verde bajo un cielo azul
Olivos centenarios del Olivar de Garciotum.

Puentes y molinos

En los alrededores del pueblo se conservan dos antiguos puentes de piedra, el Puente Romano y el Puente de los Pilones, y molinos que dan testimonio de la actividad tradicional del pueblo, junto a los arroyos que lo rodean.

Puente Romano de Garciotum: puente de piedra de un solo ojo sobre un barranco rocoso, con un camino de tierra y encinas en la ladera
Puente Romano
Puente de los Pilones: puente de grandes losas de granito sobre un arroyo, con hierba verde en la orilla y encinas al fondo
Puente de los Pilones

El Puente Romano o de los Molinos (1607)

El Puente Romano, también llamado Puente de los Molinos, está en el camino que lleva de Garciotum a Castillo de Bayuela, tras atravesar dehesas de encinas y enebros. Es uno de los puentes más antiguos de la Sierra de San Vicente y de los mejor conservados.

Su historia empieza en abril de 1606, cuando el Concejo de Castillo de Bayuela, formado por todos los pueblos de su jurisdicción, contrató a un maestro de Buenaventura llamado Miguel de Castro para construir un puente sobre otro anterior que estaba deteriorado. Se dudó entre hacerlo de piedra, ladrillo o madera, y al final se decidió levantar un arco de piedra, más resistente y duradero. La obra terminó en 1607, según consta en una inscripción.

Hoy el puente marca el límite entre los términos de Garciotum y Castillo de Bayuela, aunque el Libro de Villazgo de 1663, al fijar el deslinde entre ambos pueblos, dejó el puente, un molino y su presa en la jurisdicción de Garciotum. Se le conoce popularmente como «Romano», pero eso no quiere decir que se construyera en tiempos de los romanos: aquí «romano» es sinónimo de antiguo.

El Puente Romano o de los Molinos: puente de piedra de un solo arco sobre un arroyo, entre rocas y encinas, con luz dorada
El Puente Romano o de los Molinos.
Arco de piedra del Puente Romano visto desde la ladera cubierta de musgo y hierba
El arco de piedra, visto desde la ladera.
El arco del Puente Romano visto desde abajo, con un salto de agua del arroyo entre las rocas
El arco y un salto de agua del arroyo.

El Puente de los Pilones

El Puente de los Pilones cruza el arroyo Saucedoso y es el final del sendero local SL-1. Es un buen lugar para descansar junto al sonido del agua y pasear entre la vegetación de ribera. Más información en la página de Senderismo.

Puente de los Pilones: puente de piedra con tres ojos sobre un arroyo de aguas claras, con cielo azul y un chopo al fondo
El Puente de los Pilones sobre el arroyo.
Puente de los Pilones de piedra reflejado en el agua del arroyo, cubierta de flores acuáticas blancas
El puente, con el agua cubierta de flores acuáticas.
El arroyo y la orilla rocosa, vistos a través de un hueco de piedra del puente
El arroyo, visto a través de un ojo del puente.
Arroyo de aguas claras que baja entre grandes rocas de granito, con encinas y jaras en las laderas
El arroyo entre rocas de granito, junto al puente.

Los molinos del arroyo de Saucedoso

Junto al puente se ven varias construcciones que recuerdan un pasado industrial del siglo XVIII o anterior: los molinos harineros, que molían el trigo o la cebada para hacer harina. El agua bajaba por un canal desde una presa situada aguas arriba hasta el cubo del molino, caía a presión y movía las ruedas de piedra y toda la maquinaria.

Se sabe que ya había molinos en el arroyo Saucedoso desde el siglo XIII. En el siglo XVIII los documentos hablan de dos molinos harineros en Garciotum, con una muela cada uno, que molían con el agua corriente del arroyo solo en los meses de diciembre a abril.

Interior abovedado de piedra de un antiguo molino, visto desde arriba, con musgo y piedras en el fondo
Restos de un antiguo molino: el cubo, visto desde arriba.
Entrada en ruinas de un antiguo molino de piedra, rodeada de maleza
Entrada de uno de los molinos, hoy en ruinas.

Fuente: paneles informativos del Olivar de Garciotum («El Camino de Garciotum a Castillo de Bayuela» y «Red de senderos locales de Garciotum»), instalados por el Ayuntamiento.

Se pueden visitar en una ruta a pie desde el pueblo. Consulta la página de Senderismo.